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¿Volver? ¡Por fin!

Publicado: 17 enero, 2011 en Uncategorized

Recuerdo que, cuando hace ya casi más de nueve años, mis amigos y yo empezamos a hacer teatro no teníamos más propósito que pasárnoslo bien y ya de paso, para que negarlo, perder alguna clase “por una buena causa” si es que se podía.

Las cosas cambiaron mucho cuando se acabó la etapa del instituto, pues cada uno hizo un poco su vida y nos distanciamos ligeramente entre nosotros, más física que emocionalmente, pues siempre hemos sido de los que aún haciendo un año que no nos vemos es como si ayer hubiésemos tomado un café juntos.

Un buen día, Hugo, Fátima y yo decidimos que nos picaba el gusanillo, que teníamos ganas de volver a subirnos al escenario y por nuestra cabeza empezó a rondar la idea de formar un grupo de teatro fuera del instituto, puesto que nuestra época de estudiantes había acabado, aunque no nuestro gusto por el mundo de la farándula (¡esta palabra me encanta!). Recuerdo nuestros “ensayos”, empezamos a preparar una obra que, si os soy sincera… ¡ahora mismo no recuerdo el nombre! Quizás influye el hecho de que nuestros ensayos el domingo por la mañana acabasen siempre en desayuno en “La Orensana” y paseo hasta la playa de Caneliñas. Con el tiempo Hugo contactó con los antiguos componentes y los convenció para que volvieran y así empezó lo que fue nuestra primera aventura en lo que al mundo del teatro se refiere.

Y he de deciros que, a pesar de que siempre me ha encantado estar encima del escenario y sentir esa magia de poder por un momento meterte en la piel de otra persona, vivir nuevas experiencias, sentir los nervios antes del estreno, la satisfacción de ver al público recompensarte con los aplausos, … llegó un día en que decidí dejarlo.

Mis compañeros, sorprendidos, entendieron mi postura y a pesar de que, tanto para ellos como para mí, el hecho de que abandonase “el barco” era un momento triste -por así decirlo- me apoyaron. Y tomé esa decisión muy conscientemente de que necesitaba un descanso, me había desgastado: aunque no lo creáis, un proyecto así requiere mucha dedicación, mucho esfuerzo físico y mental y a veces llega un punto en el que no sientes que das más de lo que recibes (no me entendáis mal, me refiero a algo emocional).

Entonces Hugo me dijo que quería hacer “La casa de Bernarda Alba” y que quería contar con mi participación, que el grupo como tal se iba a tomar un “descanso” y que quería una despedida por todo lo alto. Acepté ¿Y sabéis qué? Ante todo pronóstico, esa obra consiguió que recuperara las ganas de seguir trabajando, de seguir cosiendo hasta las tantas de la madrugada, de ensayos, de quebraderos de cabeza por dónde conseguir este mueble que nos hace falta o cómo vamos a hacer para conseguir tal efecto, en definitiva: cuando llegó la despedida pensé “¡Pues yo ahora quiero seguir!”

Desde hace un tiempo, el gusanillo de volver a pisar un escenario me carcomía y tenía muchas ganas de volver así que después de dos años de nuestra despedida ¿que queréis que os diga? Que vuelvo con las pilas cargadas para darlo todo, tanto encima del escenario como en el trabajo en la sombra, que los nuevos proyectos que se nos presentan me animan aún más a seguir y que ante todo el hecho de seguir haciendo teatro con mis amigos después de nueve años es algo que solo supera el respaldo que la gente nos está dando en estos primeros pasos como “Teatro Orballo”.

Gracias por estar ahí. Sólo me queda decir que “Teatro Orballo” no decepcionará a aquellos que estaban esperando nuestro regreso. Mil gracias.

Guadalupe Castro – Tesorera

P.D. No te pierdas el próximo jueves las palabras de Amador Padín

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